La tarjeta de crédito

Para muchos la tarjeta de crédito es una de las peores pesadillas con las cuales comienzan en su vida financiera.


Normalmente todos empezamos con un plástico recién acabada la carrera, lo cual además de que no nos enseñan a manejar todas nuestras finanzas personales en la escuela, se comienza una vida de deudas porque únicamente sabemos gastar al igual que nuestros padres cada que vamos a las tiendas o vamos a la plaza.


Sin embargo para aquellos que realmente logran entender cómo opera una tarjeta de crédito, la vida se vuelve más sencilla debido a que pueden utilizar estos recursos a discreción que nos otorga el banco, siempre y cuando puedan medir bien sus ingresos para poder comprar y adquirir ciertos artículos que de otra manera no podrían tener o deberían de esperar suficiente tiempo en el ahorro para poder adquirirlos.


Esto no significa que aprovechando este préstamo que te da el banco uno deba de comprar un coche, refrigerador o casa gracias a que puede utilizar la tarjeta de crédito como medio de pago pensando en que futuramente logrará liquidar estos préstamos. Más bien es una responsabilidad personal de estar llevando las cuentas mes a mes, sobre cuánto realmente puedes utilizar en tu línea de crédito, basándote siempre en el presupuesto que hayas establecido; de lo contrario seguirás pasando el plástico al no sentir que estás perdiendo dinero pero todo lo tendrás que resolver a fin de mes. El detalle al no llevar este registro es que al llegar el fin de mes lo único que verás será una carga de montos los cuales no te permitirán contrastar con la quincena que estás obteniendo.


La tarjeta de crédito se debe de utilizar principalmente como una herramienta para disponer de dinero con el cual ya se cuenta en nuestra cartera o en nuestras cuentas del banco, dinero que se pagará a fin de mes y no una extensión del dinero que creemos tener. Una tarjeta de crédito nos sirve para poder estar protegidos en el sentido de minimizar el riesgo ante los robos, ante los fraudes y cualquier compra que pudiera hacerse ajena a lo que nosotros queremos o a nuestros intereses. Es por eso que sí es necesario tener una tarjeta de crédito en nuestro portafolio, para poder comprar en el momento que necesitemos pero siempre con el respaldo del dinero real que hemos trabajado y hemos conseguido. Un medio para que nosotros podamos adquirir cosas, un puente, y no dinero adicional que estamos teniendo y no lo hemos trabajado directamente en nuestro empleo.


La tarjeta de crédito se debe de utilizar principalmente como una herramienta para disponer de dinero con el cual ya se cuenta

Esto no significa que no podamos usar la tarjeta en cada compra de nuestro día a día, sin embargo es importante el monitoreo constante de nuestras cuentas para no pasarnos del presupuesto asignado. La responsabilidad de ser adultos y tener un plástico es grande.


Si podemos tener esto claro en nuestra vida todo será más sencillo porque únicamente utilizaremos el plástico en situaciones realmente necesarias como por ejemplo cuando entramos a un hospital y tenemos alguna emergencia, cuando vamos a comprar un refrigerador que se descompuso y tal vez se paga meses sin intereses, siempre teniendo el saldo en nuestras cuentas de ahorro. Eso también va ligado a todos los fondos y previsión que debemos de tener, por ejemplo el fondo de emergencia que nos ayudará para poder liquidar esta tarjeta cuando se requiera pagar emergencias reales en nuestra vida, no las compras de ropa del mes.


Y tú, ¿Qué opinas?